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AFAPREDESA
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La Cárcel
Negra fue construida por las autoridades españolas como prisión penal
durante el colonialismo. Es conocida oficialmente por la Prisión Civil,
pero los habitantes saharauis siempre la han dominado la Cárcel Negra,
probablemente por su fama del maltrato que reciben los presos políticos
y comunes encarcelados en ella, el cinismo y la oscuridad.
La
Cárcel Negra ha recibido siempre presos de toda índole. Al principio
cuando el Sahara Occidental fue ocupado por Marruecos (1975), con
complicidad española, las autoridades militares metían a todos los
sospechosos de ser opositores a la ocupación o simpatizantes del Frente
POLISARIO junto con los acusados de cometer delitos comunes en las
mismas celdas.
Sin embargo, cuando prosperó la política de ' hacer desaparecer ' a los
militantes saharauis para crear miedo en la población, se inauguró una
sección aislada especial en la Cárcel para los detenidos de opinión
como sede provisional antes de su traslado a las famosas mazmorras de
desaparición dentro de Marruecos. En esta sección especial secreta
fueron interrogados muchos detenidos saharauis y algunos perecieron
como consecuencia de la tortura continua y la inanición o fueron
liquidados por las fuerzas de seguridad marroquíes.
En la actualidad, la situación no difiere mucho de la del año 1975 en
cuanto al respeto de los derechos humanos y la aplicación de las normas
conocidas en este terreno se refiere. La única diferencia es que la
sección secreta ya no existe desde 1978 cuando las víctimas que estaban
' desaparecidas ' en ella fueron trasladadas a los famosísimos centros
secretos de reciente inauguración en la época como Galaat M´Guna,
Agdez, Skura, la cárcel de la Compañía Móvil d'Intervention en el
Aaiún, el centro del Pozo de la Playa de El Aaiún, o el cuartel de CMI
de Villa Cisneros.
Después del traslado de presos políticos, la Cárcel Negra acogió a los
presos comunes que eran muy pocos en la época. Cuando se filtró
información a la prensa sobre al existencia de los centros secretos de
detención y se organizó una campaña de presión al régimen marroquí por
parte de las organizaciones de defensa de los derechos humanos, estos
centros ' especializados ' fueron cerrados y los presos liberados en su
mayoría, pero se aplicó una nueva política, igual de peligrosa,
conocida en los círculos del poder marroquí como la solución judicial a
la oposición política saharaui. Así, se sustituyeron los centros de
detención secretos por la falsificación de pruebas por parte de los
cuerpos de seguridad marroquíes para enjuiciar a los opositores
políticos a través de falsas acusaciones de delitos comunes.
En estos juicios sumarios se interroga al acusado, se lo tortura y se
lo lleva al tribunal falsificando completamente el expediente y con
ausencia de cualquier garantía, como testifican los juristas que han
visitado el Sahara Occidental a pesar de los intentos de Marruecos de
ocultar los hechos, simulando un juicio ante los ojos de estos
observadores. De esta forma, la seguridad marroquí empezó a 'cocer'
expedientes contra los saharauis que muestran cualquier tipo de
oposición a la ocupación marroquí o una simple reivindicación de
derechos ausentes en el Territorio, lo que hizo que la Cárcel Negra se
convirtiera en un centro de venganza de los detenidos políticos
saharauis 'acusados ' de crímenes castigados por el Código Penal
marroquí y así despistar a las organizaciones internacionales de
defensa de los derechos humanos, reiterando la inexistencia de presos
políticos saharauis y que los que están ahí sólo son 'presos comunes'
condenados por los tribunales.
La Cárcel Negra de El Aaiún es hoy en día un infierno mundano para los
saharauis, donde los detenidos políticos están siendo torturados y
condenados a morir lentamente lejos de la atención de los defensores de
los derechos humanos, lo que proporciona a sus verdugos la impunidad
que otorga el silencio total. Las violaciones de los derechos básicos
de los reclusos dentro de esta cárcel es la práctica de cada día. No se
aplica ni siquiera las normas establecidas por las leyes penitenciarias
marroquíes. He aquí ejemplos que muestran la situación dramática de los
reclusos saharauis en este instrumento de castigo colectivo:
A. El hacinamiento
La capacidad de la cárcel Negra es 200 personas como máximo. Sin
embargo, hasta el día 6 de junio de 2002 había 554 reclusos incluidas
64 mujeres. La Cárcel está dividida en varios bloques; el centro
administrativo, la cocina, una pequeña sala de visitas, siete celdas,
además de una pequeña terraza para el recreo. La celda más grande es de
5 por 7 metros de tamaño y la más pequeña es de 3 por 4. El edificio
está en muy mal estado y hay un permanente mal olor, agravado por la
falta de limpieza y el número elevado de personas conglomeradas en
condiciones infrahumanas.
Además de la suciedad corporal y ambiental, los presos fuman sin cesar
y queman mechas para poder cocer los alimentos que les llegan de las
familias. No existe ningún servicio de limpieza para llevar y tirar la
basura que se pudre en las celdas, lo que ha resultado en un olor
insoportable y dañino para la salud de los reclusos. Las autoridades
marroquíes no quieren hacer nada para resolver el problema del
hacinamiento. Sólo han trasladado algunos presos a las cárceles
marroquíes, pero la cárcel más cercana es la de Enzigan que está a 640
km. de la capital del Sahara, y las familias saharauis que mantienen a
los presos sufren muchos gastos y abusos por parte de las autoridades
para viajar a visitar a los presos que se trasladan ahí.
En este ambiente de insoportable olor y hacinamiento, reconciliar el
sueño es tarea casi imposible en la Cárcel Negra y los pocos que su
insomnio se lo permite, lo tienen que hacer de pie o en las pocas
'plazas' que hay en los aseos, ya que permanentemente hay al menos 4
personas durmiendo en los aseos por la noche.
B. Los presos menores de edad
Los presos saharauis menores de edad no están en centros de
rehabilitación como ocurre en otros países. Los condenados menores de
edad están con los criminales comunes en la Cárcel Negra. La
Administración de la Cárcel ha designado una celda espacial de 3 por 4
metros para los menores de edad. Ahí se conglomeran 107 menores con un
aseo, pero muchos criminales acceden a la sección de menores sin
ninguna dificultad o sobornan a los guardias para entrar y violar
sexualmente a los menores o corromperles con la droga y convertirlos
así en futuros compradores de la mercancía que más circula en beneficio
de la Administración de la Cárcel, que son los estupefacientes.
C. La situación sanitaria
La mayoría de los presos sufren de enfermedades infeccioso-contagiosas
como consecuencia de las condiciones de hacinamiento y la falta de
cuidado citadas antes, especialmente las enfermedades dermatológicas
(la sarna está muy extendida entre los presos), respiratorias y
reumáticas. Además de la falta total de limpieza y el hacinamiento, las
autoridades no toman ninguna medida de prevención con el fin de
controlar las epidemias de la época de mucho calor.
Ha
habido contagios de cólera y de fiebre tifoidea. No se ha aplicado
ninguna vacunación contra las enfermedades infeccioso- contagiosas, muy
aconsejadas a escala mundial en el caso de hacinamiento de gran número
de personas en un sitio. Hay presos que sufren de enfermedades crónicas
sin que reciban ningún tratamiento por parte de las autoridades. Como
meros ejemplos, se puede enumerar los siguientes casos de falta de
asistencia sanitaria a los presos:
BOUTOUALA Emabrek-lehsen
Omar: como consecuencia de las palizas y todos los tipos de tortura que
le fueron aplicadas en la sede de la Policía Judicial en El Aaiún,
sufre una rara enfermedad en las manos que nadie sabe lo que es porque
no ha sido nunca visto por el médico. Sus manos están paralizadas y
llenas de pus. Últimamente, le han empezado a salir gusanos en la mano
derecha. No recibe tratamiento alguno.
ELMEDKOURI Hammadi: está muy mal de salud y últimamente ha empezado a vomitar sangre sin que nadie sepa la enfermedad que tiene.
DAYOU Brahim: es diabético que necesita insulina y ha empezad a tener desmayos frecuentemente sin ningún cuidado.
LECOUARA Lagdaf: ha vuelto loco en la cárcel y encima tiene graves
problemas de hemorroides y dolores renales sin que lo viera un
especialista.
ALOUAT Alí Beiba: tiene una enfermedad grave del corazón y se le ha denegado hasta ahora la operación que salvaría su vida.
La Cárcel Negra no conoce el médico. Las pocas veces en las que ha
acudido uno ha sido por objetivos propagandísticos más que por motivos
prácticos como se debe. En vez de designar a un médico para el centro
penitenciario más importante en la zona militar del Sahara, hay un
guardia de la Cárcel que el director lo ha designado como enfermero sin
tener ni los mínimos conocimientos en la materia. Este
carcelero-enfermero da una pastilla blanca para todas las molestias del
cuerpo. Como lo saben todos los presos, hasta su efecto psicológico se
ha desvanecido.
Los enfermos no se trasladan al hospital nunca hasta que estén en un
estado muy grave o cuando las autoridades necesiten que el médico del
hospital firme el acta del fallecimiento 'en condiciones normales' como
es el caso de un preso que murió en la cárcel en junio de 2002, y su
cadáver fue trasladado al hospital, donde se les ordenó a los médicos
que certificaran su ' muerte natural ' sin ninguna autopsia, ni la
mínima investigación o verificación de las circunstancias de la muerte.
El agua en la Cárcel Negra es casi inexistente y la poca que hay para
beber está contaminada. Hay un ambiente de suciedad y mal olor
indescriptible. Encima de no poder ducharse, los presos tienen siempre
diarreas por el agua contaminada, lo que aumenta la suciedad aún más.
Las autoridades no quieren hacer nada para resolver este problema que
contribuye a la gravedad de la situación de los enfermos y causa más
contagios y muertes. Es la vieja política nazi de deshumanizar al
enemigo.
D. Droga, cohecho y abusos sexuales
1. La droga:
En paradoja con la falta del agua para beber y las mínimas
necesidades humanas, existe en la Cárcel Negra un menú de todo tipo de
droga, desde la más potente como la Cocaína y las pastillas sintéticas,
etc. hasta la más blanda como la marihuana, hachís o el-mahía una
bebida marroquí de fabricación casera con alto grado de alcohol. Existe
un sistema conocido (en connivencia con el director de la Cárcel y la
implicación de las autoridades locales) de la distribución y venta de
la droga a la Cárcel Negra. Hay una banda que la introduce dentro de la
cárcel y luego se distribuye en cantidades al por menor a los '
camellos ' que la venden a los drogadictos y fomentan su uso a los
otros presos para que haya más clientela. En este proceso, se utilizan
los menores porque son más fáciles de manejar y controlar para la
venta, a la vez que se les incita para consumirla, y así se aumenta la
venta. Forman parte de la banda unos traficantes que están encarcelados
por asuntos graves de tráfico que ahora trabajan con los guardias en el
comercio de estupefacientes dentro de la cárcel. Aprovechan de la
situación catastrófica moral y psicológica de los presos para extender
la droga bajo pretexto de que es la única solución para escapar, aunque
sea momentáneamente, del infierno de la Cárcel Negra. Además, esta
situación de aburrimiento, injusticia, desesperación, ansiedad y
depresión que sufren los presos incita por sí al consumo de droga entre
los presos.
2. El cohecho:
Los guardias de la Cárcel Negra reciben soborno para todo y no
aceptan dar nada sin soborno. Para que un preso tenga acceso a algún
derecho que es suyo, tiene que dar soborno. También para conseguir algo
que no es suyo, el soborno ' convence ' a los guardias. Para que los
familiares entreguen la cesta de comida semanal, tienen que pagar
soborno, y para que esta cesta llegue a su destinatario, hace falta
soborno. Además, los guardias siempre roban parte de la comida y las
latas de conserva que llegan al preso. No se puede hacer nada sin el
pago a los guardias y a la administración de la Cárcel. También es
sabido que el director de la Cárcel roba la mayoría de la alimentación
destinada a los presos y la vende en el mercado negro. Queda para el
comedor del la Cárcel los alimentos caducados y podridos que causan
enfermedades para los que llegan sanos y empeora la situación de los
que ya estaban enfermos.
3. El abuso sexual:
La Cárcel Negra es un terreno de los psicópatas, los enfermos
mentales y sádicos para probar sus fantasías sexuales en los menores y
los más débiles con la implicación de la administración de la Cárcel
que no hace nada para proteger a las víctimas. Como consecuencia del
consumo de droga, el ambiente está caracterizado por la violencia
continúa y los abusos de todo tipo. La ley de la jungla es la que más
rige por encima de las normas de la administración. En este ambiente,
los menores son las primeras víctimas de la violencia física y las
violaciones sexuales. Los criminales atacan y violan a los indefensos
menores o a los desprotegidos. Según los testimonios, las violaciones
sexuales se quedan impunes en la mayoría de los casos, ya que las
víctimas no pueden denunciar a sus violadores por problemas culturales
de la sociedad (la ' deshonra ' que les tacha de haber sido violado).
Por lo tanto, el agresor aprovecha y continúa repitiendo, y esta vez
humillando y maltratando a su víctima, obligándola a prostituirse a
veces para sacar beneficios económicos de su servicio.
E. La tortura
Los guardias de la Cárcel utilizan la tortura cuando quieran, sea para
castigar a los presos como venganza de no haber cumplido órdenes, o
para sacarles algún beneficio propio. El caso reciente del preso EBBEIH
Laaroussi es un caso grave de la violación flagrante de los derechos de
los presos. Durante la visita de una comisión a la Cárcel Negra de El
Aaiún, este preso saharaui, se quejó a esta Comisión del problema de la
escasez del agua, opinión compartida por todos los presos y clarísima
ante cualquier observador. Cuando se fue la Comisión, el director
ordenó a 8 guardias a traer a Laroussi que fue torturado brutalmente
por ellos delante del director que le insultaba y le amenazaba. Le
dejaron inválido por mucho tiempo, con la mandíbula rota y,
magulladuras por todo el cuerpo. Con este ejemplo, el director quiere
callar a todos los presos ante cualquier visita de inspección, para que
él y sus guardias se queden siempre impunes de cualquier reproche de
los crímenes que cometen. Además, el director utiliza un grupo de
presos privilegiados que le delatan cualquier comentario crítico de los
presos para que los delatados reciban el castigo de tortura necesario.
Estos compinches ayudan también para hacer fracasar cualquier huelga de
hambre para mejorar las condiciones de vida en la Cárcel. Los que son
delatados de intentar organizar un derecho tan reconocido, como es la
huelga de hambre, sufren palizas y torturas corporales y luego son
traslados a la celda solitaria durante meses. Entre los que sufrieron
este tipo de castigo EBBEIH Laaroussi, BOUTOUALA Embarek-lehsen,
ELKAINNAN Haddi Ahmed Mahmoud y NASRI Ahmed.
La tortura es también psicológica, ya que se presiona moralmente a las
familias que son chantajeadas para poder visitar a los presos o
traerles comida y enseres. Cuando se les permite la visita, sólo se
dejan con el preso durante 10 minutos una vez a la semana. Estos 10
minutos no son suficientes ni para enterarse del estado de salud del
familiar preso. Las familias tampoco pueden contactar con los presos
por teléfono. La administración prohíbe el uso de la única línea de
teléfono que hay en la Cárcel y no tiene ningún interés en instalar una
cabina por pago para que los presos se queden siempre incomunicados.
F. Conclusiones
Los detenidos políticos saharauis después de haber sido perseguidos por
sus ideas y enjuiciados de forma completamente fraudulenta por crímenes
que nunca han cometido, están siendo castigados bajo un absoluto
secreto e impunidad en esta Cárcel cruel para dar una lección a todo
saharaui que se le ocurra oponerse a las fuerzas de ocupación marroquí
o reivindicar la aplicación del Derecho Internacional para resolver el
problema del futuro del Sahara Occidental. El objetivo de esta forma
peculiar e inhumana de castigar a los opositores políticos es
someterlos y humillarlos para expandir la cultura del miedo y la
sumisión en la población del Sahara Occidental parecido a la época de
los llamados años de plomo cuando los detenidos políticos '
desaparecían ' en las mazmorras construidas bajo las ordenes de Hassan
II para reforzar su ocupación militar del Sahara Occidental mediante el
miedo y la represión. Esta forma de castigo colectivo e ilegal según
todas las normas está siendo ignorada por las organizaciones de defensa
de los derechos humanos marroquíes, porque todo lo relacionados con el
Sahara sigue siendo un tabú completo aunque se tratara de un asunto de
mero respeto de los derechos humanos y la legislación marroquí en
vigor. En cuanto a las organizaciones humanitarias internacionales, no
se les permite el acceso a la Cárcel bajo ningún pretexto y cuando
preguntan, se les dice que los presos son ' comunes ' y que habían
tenido un juicio ' con todas las garantías '.
La política de la 'solution judiciaire' que aplican a raja tabla las
autoridades marroquíes en el Sahara Occidental es muy peligrosa, porque
no llama la atención de los defensores de los derechos humanos y deja a
los desesperados presos de conciencia sin ninguna defensa para que
mueran lentamente después de haber sido condenados a 20 años o más por
expresar su opinión acerca del futuro del Sahara Occidental, o
simplemente por el mero hecho de luchar pacíficamente para mejorar sus
condiciones sociales y laborales. Las autoridades marroquíes han
utilizado el aparato jurídico-policial como forma de represión de los
saharauis y han descubierto que es más eficaz que las mazmorras
secretas de los años setenta, ya que se engaña a los observadores que
piensan que los presos están siendo condenados por crímenes comunes,
mientras todos los que han sido víctimas de la represión en Marruecos,
o han seguido el tema de derechos humanos saben como el régimen
marroquí ha utilizado este tipo de juicios artificiosos como
instrumento de venganza política y castigo para los saharauis
insatisfechos o que piensan de otra manera.
El Aiun, 2003
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